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VIAJE PEDAGÓGICO AL NORTE DEL VALLE DEL CAUCA
 
GRADO TERCERO, 5 DE JUNIO 2010

NORTE DEL VALLE 091
Viajar por el Norte del Valle del Cauca es adentrarse en un sinnúmero de coloridos paisajes naturales resguardados entre dos cordilleras, bañados por un importante río.  Durante todo el recorrido los niños pudieron viven ciar y constatar los temas trabajados sobre el Departamento del Valle del Cauca su relieve, sus fuentes hidrográficas, sus municipios y los sitios turísticos más relevantes.  La primera impresión fue ver el río Cauca  en toda su magnitud bañando las laderas y los cañaduzales aledaños.  Gran parte de los municipios los reconocieron cada que leían los letreros “Bienvenido a Buga,” “A Roldanillo 23 Km.”
La primera visita se hizo a la pequeña población de Ricaurte donde se encuentra la iglesia del Divino Eccehomo.  Allí los niños pudieron experimentar un momento espiritual muy significativo a través de la historia que narran los pobladores sobre la imagen y  los milagros de que han sido testigos a través del tiempo.  Seguidamente está Roldanillo a tan solo veinte minutos.   El Museo Omar Rayo nos acogió muy cálidamente contando con la fortuna, en esa ocasión, de  compartir con el maestro Omar Rayo en persona.  El recorrido por las distintas salas del museo fue enriquecedor, maravillándonos con cada historia detrás de las pinturas, sus nombres, las esculturas, los materiales en que están elaboradas, los colores, etc.  Finalmente concluimos el recorrido en La Unión, donde nos enseñaron el procesamiento del vino, desde la siembra, pasando por la recolecta de la uva,  y el almacenamiento y cuidado de los vinos.    La experiencia vivida durante el viaje no es solo a nivel académico, éste tiene una connotación bastante importante a nivel personal en cada uno de los niños reafirmando nuestra misión.  En él se promueven el amor y el sentido de pertenencia por la región, la convivencia y el respeto por la diversidad, y la importancia y el cuidado de los recursos naturales, principios éticos, morales, espirituales y sociales tan importantes de desarrollar en nuestros estudiantes del Colegio Internacional Los Cañaverales.      

“. . . su alma nunca morirá!”  
SDC12928Fueron las última palabras de aquella nota que como presagio firmamos todos, la cual pidió que le leyeran, pues no traía sus gafas puestas.  En ella se leía: “Gracias Maestro Omar Rayo, por todas las enseñanzas, por todas las glorias y los reconocimientos, por dejar el nombre de Colombia y de Roldanillo en alto alrededor del mundo.”
Y su mirada se clavó en el papel sin leer nada, pero su rostro dejaba ver una sonrisa de agradecimiento por ese gesto tan bonito de unas sencillas palabras sobre un papel escritas por unos niños de escasos 10 años.  Su mirada entonces se perdió luego, y por un instante miró la nada, allá donde no hay  un punto fijo porque el alma divaga entre recuerdos y nostalgias.  Y nuevamente agradeció y dijo que nunca nadie le había dejado antes un escrito o algo así.  Y es que Omar Rayo, en el ocaso de sus días se sentía solo, estaba enfermo, y no dormía bien.  Se le notaba cansado y algo irascible.  “Cómo está maestro?,  le pregunté, y mirándome fijamente me respondió, “Estoy cansado.  Estoy algo enfermo,” y con un ligero movimiento se tocó con los dedos el pecho, justo al lado del corazón.  “Anoche no pude dormir bien.  Estoy sufriendo de insomnio,” a lo cual le pregunté nuevamente, “Y qué hace cuando no puede dormir?”  “Aburrirme!”  
Ese era Omar Rayo, franco, no se andaba con rodeos pero, a pesar de sentirse cansado fue muy amable y entre fotos y autógrafos nos dejaba ver su alma.  Habló del amor que lo era “todo,” del desamor que es como un “fósil”, de su hija, de la vida misma como fuente de inspiración en sus pinturas y esculturas, de ROLDAYORK, de cómo creó La Gata Rayada-una de las novias del Gato de Tejada, y de su gusto por el vino.  Contó también que estaba creando, pintando, leyendo y releyendo libros ya leídos.  Finalmente como un buen anfitrión agradeció el que hubiésemos visitado el museo e invitó a los niños a que disfrutaran el arte, que vivieran y se enamoraran del arte porque sólo a través de ella, nos sensibilizamos y aprendemos a entender el mundo mejor, con otra mirada.
Omar Rayo descansa en paz, y que pintes el cielo de rayitas a blanco y negro. . .

Lucia Estrada M.
 

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